¿Cómo funciona nuestro reloj corporal?

 In Química

Suiza es mundialmente famosa por sus relojes. Por lo tanto, parece lógico que cuatro universidades suizas de renombre, ubicadas en Basilea, Ginebra, Zurich y Lausana, estén dedicadas a la cronobiología. ¿Por qué algunas personas son “madrugadoras”, mientras que otras son “noctámbulos”? es solo una pregunta que trata esta rama de la investigación a nivel celular y molecular.

La cronobiología es el estudio de la función del reloj corporal, así como sus efectos en los procesos fisiológicos y patológicos dentro del cuerpo humano. La información que proporciona ayuda a entender los efectos del trabajo nocturno, el desfase horario o la falta de luz solar durante el invierno, estos procesos siguen un ritmo circadiano individual diario, por ejemplo: el latido del corazón, la presión arterial, la digestión y la producción de hormonas. Cuando el reloj del cuerpo está sincronizado para cambiar entre el día y la noche en la tierra, la luz diurna juega el papel principal, esta información es muy valiosa para la investigación médica y farmacéutica.

En los últimos años, el destacado científico Steven Brown y otros investigadores de los departamentos de cronobiología e investigación del sueño del Instituto de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Zúrich han publicado numerosos resultados de estudios cronobiológicos. Estos estudios revelaron, entre otras cosas, que en el curso de nuestra vida, nuestro reloj corporal nos hace cambiar de “búho nocturno” a “pájaro primitivo” debido a cambios hormonales.

Incubadora Memmert CO2 INCOmed para cultivo celular

En la incubadora de CO2 Memmert Se realizan pruebas de expresión génica para investigar el mecanismo del reloj corporal en un nivel molecular-biológico. Esto se hace utilizando dos incubadoras de CO2 Memmert INCO246med que se establecen en el laboratorio del Instituto de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Zurich; un tercero se utiliza para el cultivo de células regulares. Para visualizar los procesos en una célula in vitro, los investigadores usan un truco. Utilizan la bioluminiscencia: la capacidad de los insectos y otras criaturas para producir luz. El gen de la luciferasa, que es responsable de la producción de luz, se activa bajo el control de un “gen reloj” en la célula que se investiga. Este “reportero” hace que las células se enciendan tan pronto como este gen se active. La intensidad de la radiación luminosa se mide en las incubadoras de CO2 con la ayuda de un robot que mueve los sensores de luz ultra sensibles sobre las células a intervalos regulares.

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